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VIRILIO:

selección de textos sobre las nuevas tecnologías(1)

 

La idea de que el ciberespacio pueda servir a la democracia, ¿le parece, pues, absurda?

¡Más bien! Ya que cada vez que se da un progreso de la velocidad se nos dice que la democracia lo seguirá, pero sabemos bien que no es así. Para retomar el ejemplo de la revolución del ferrocarril, recuerdo que precisamente utilizándolo nos atacaron los alemanes en 1914. Existe la ilusión de una velocidad salvadora, la ilusión de que el acercamiento exagerado entre las poblaciones no va a traer consigo conflictos sino amor, que hay que amar al que está lejos como a sí mismo. Creo que hoy en día es una verdadera ilusión. En el siglo XIX este cegamiento era comprensible. El progreso era entonces un mito porque no se habían podido comprobar aún los estragos que arrastraba consigo. En aquella época era normal pensar en el carácter totalmente benefactor de la ciencia y de la técnica; en el siglo XXI esto sería impensable. El siglo XX ha sido testigo de los estragos del progreso, lo que no quiere decir que se deba volver atrás y negar las conquistas de la revolución industrial y de la revolución de los transportes. Hoy en día, existe un espejismo que está ligado a la publicidad. No hay revolución industrial sin innovación de la publicidad.

¿Significaría esto que existía una connivencia entre ese progreso de la velocidad y la imagen del mundo que se ofrecía? Al leerle se tiene la impresión de que existe un reencuentro entre la velocidad y lo que usted llama "la máquina de visión".

La velocidad proporciona qué ver. No permite simplemente llegar más rápido al punto de destino sino que también proporciona qué ver y concebir. Ver, antaño con la fotografía y el cine, y concebir, hoy día, con la electrónica, la calculadora y el ordenador. La velocidad cambia la visión del mundo. En el siglo XIX, con la fotografía y el cine, la visión del mundo se convierte en "objetiva". (El término "objetivo" aparecía además de en el aparato fotográfico, en el filosófico y en el político.) Se puede decir que hoy en día llega a ser "teleobjetiva". Es decir, que la televisión y los multimedia destruyen los planos aproximados en el tiempo y en el espacio como una foto con teleobjetivo destruye el horizonte. Por tanto, la velocidad permite ver el mundo de otra manera, y a partir del siglo XIX es cuando esta visión del mundo cambia y el espacio público se convierte en una imagen pública a través de la fotografía, el cinematógrafo y la televisión.

Esta primacía que usted concede a la percepción, ¿en qué se basa?

He sido un adepto de la Gestalttheorie, he sido alumno oyente de Merleau-Ponty y he pintado. Soy, pues, un hombre del percepto tanto como del concepto, sin, por otra parte, ser berkeleyano. La gran ruptura del siglo XIX, paralelamente a la revolución de los transportes, es la llegada de una estética de la desaparición que sucede a la estética de la aparición.

La estética de la aparición es lo propio de la escultura y la pintura. Las formas surgen de sus sustratos -el mármol para una estatua de Miguel Ángel, el lienzo para una pintura de Leonardo da Vinci- y la persistencia del soporte es la esencia de la llegada de la imagen. Esta misma emerge a través del boceto y se fija con un barniz, de la misma manera que se pule el mármol.

Con Niepce y Daguerre nace una estética de la desaparición. Al pasar por la invención de la fotografía instantánea que hará posible el fotograma cinematográfico, la estética será puesta en movimiento. Las cosas existirán más cuanto más desaparezcan. La película es una estética de la desaparición puesta en escena por las secuencias. No es simplemente un problema de transporte, es la velocidad de la toma de la instantánea fotográfica, además de la velocidad de veinticuatro imágenes por segundo de la película, las que revolucionarán la percepción y cambiarán totalmente la estética. Frente a la estética de la desaparición no hay más que una persistencia retiniana. Para ver cómo se animan las imágenes de la secuencia, del fotograma, es necesaria la persistencia retiniana. Así pues, se pasa de la persistencia de un sustrato material -el mármol o el lienzo del pintor- a la persistencia cognitiva de la visión. La posibilidad de hacer fotografías instantáneas, dicho de otro modo, de acelerar la toma de la imagen, es lo que va a favorecer la aparición de una estética de la desaparición que la televisión y el vídeo continúan hoy en día.

(Frase de libro)

Esta paradoja me persigue desde siempre. Para mí, la frase clave es una frase de Hölderlin: "Allí donde está el peligro, allí crece también lo que salva." Dicho de otro modo, allí donde se encuentra el mayor peligro se encuentra también la salvación. La salvación está al borde del precipicio, y cada vez que nos acercamos al peligro nos acercamos a la salvación. Es la paradoja de la sociedad moderna...

Esta innovación es lo que ha permitido encontrar de nuevo un equilibrio, una cultura común, por no hablar de democratización. Los poetas, los pintores y los cineastas han sido hombres de la divergencia. El problema es saber si los científicos sabrán serlo. Están en la misma posición que los poetas frente al nazismo, estoy pensando en Paul Celan o en García Lorca. El problema es saber si han comprendido. Aparte de Testart, algunos genetistas y algunos ingenieros electrónicos, me parece que no son muchos los que quieren discrepar juegan al juego funesto de la negatividad.

(arte)

El arte se liberaba entonces de la publicidad, de un mensaje predigerido. Lo propio de la publicidad es tener un mensaje oculto, y lo propio del arte es no tener ninguno salvo el suyo mismo, y es un gran misterio.

(cibernética y arte de la guerra)

A partir de Vietnam, la guerra se convertirá en un fenómeno esencialmente electrónico. Se utilizan drones, satélites, tecnologías de guía de misiles, bombas neoatómicas, como las bombas de depresión que hemos visto en la guerra del Golfo. Paralelamente, se desarrolla una información globalizada, La National Security Agency (NSA) efectúa un control de la información y se convierte en una especie de ministerio de la Información mundial. Recoge informaciones sobre el adversario al igual que sobre el mundo. Se lleva a cabo pues, no ya una militarización de la ciencia, sino una militarización de la información, de los conocimientos.

Internet es él fruto del Pentágono, y todas las tecnologías basadas en satélites han sido antes militares. Estas han puesto en práctica la militarización de los conocimientos. Lo cual es un fenómeno impensable. La militarización de la ciencia con el complejo militar-cientifíco y la militarización de toda información con el complejo militar-informacional nos sitúan frente a un fenómeno de totalitarismo sin precedente.

(hombre y tecnología)

La cuestión de la corporeidad nos toca a todos -utilizo la palabra "tocar" intencionadamente. Hay tres cuerpos que están indiscutiblemente ligados: el cuerpo territorial, es decir, el del planeta y la ecología, el cuerpo social y, finalmente, el cuerpo animal o humano. De ello se deriva la necesidad de recolocarse con relación al cuerpo, de recolocar el cuerpo con relación al otro -la cuestión del prójimo y de la alteridad-, pero también con relación a la Tierra, es decir, al mundo propio. No hay cuerpo propio sin mundo propio, sin situación. El cuerpo propio está situado con relación al otro, a la mujer, al amigo, al enemigo...

Los retrasos tecnológicos que provoca la telepresencia tratan de hacernos perder definitivamente el cuerpo propio en beneficio del amor inmoderado por el cuerpo virtual, por este espectro que aparece en el "extraño tragaluz" y en el "espacio de la realidad virtual". Ello entraña una considerable amenaza de pérdida del otro, el ocaso de la presencia física en beneficio de una presencia inmaterial y fantasmagórica.

(biotecnología)

La biotecnología es la próxima faceta de la revolución de las tecnologías. Después de la revolución de las transmisiones, la puesta en práctica de la velocidad absoluta y la reducción del mundo a la nada, nos encaminamos hacia la última amenaza, a saber, la reducción del ser vivo a menos que a nada. Es decir, la introducción artificial de microobjetos técnicos en el cuerpo, de los que el estimulador cardiaco es un precedente. Usted podrá decir que esto impide morir a la gente. Naturalmente. Tengo amigos que han padecido trasplantes de corazón y algunos llevan estimuladores. No tengo nada que decir en contra del trasplante que permite la supervivencia de un enfermo. Por el contrario, algunas de estas tecnologías se convierten a veces en tecnologías de asistencia a la vida y después compiten entre ellas. Cuando Marvin Minsky afirma que mañana habrá ordenadores miniaturizados que serán capaces de asistir la memoria del individuo, traspasamos la perspectiva de la terapia y llegamos a la del hombre-prótesis. La técnica coloniza el cuerpo del hombre como ha colonizado el cuerpo de la Tierra. Las autopistas, las vías férreas, las líneas aéreas han colonizado, organizándolo, el cuerpo territorial. Hoy en día, el amenazado por la colonización de las micromáquinas es el cuerpo animal.

¡Cuántas pérdidas! No se escapa ni el sexo, que ha desaparecido con el cibersexo, el miedo lo ha reemplazado, escribe usted ¿Qué son el sexo y el amorpara usted, Paul Virilio?

El miedo al otro es lo contrario del amor. Se olvida esto cuando se piensa que el amor está unido al erotismo, a la sexualidad, a los placeres de la carne. La cuestión del amor se opone al odio, es decir, al miedo a los otros. El odio nace del miedo. Sin embargo, hoy en día, asistimos a una desintegración de la unidad de población. Para el hombre de las ciudades, la unidad de población es la familia, y el lugar de población la ciudad...

¿Ha encontrado usted un texto sobre ciberfeminismo?

Este texto está extraído de Chimère, la revista de Féfix Guattari. El ciberfeminismo existe en los Estados Unidos desde hace un tiempo y quiere tener su puesto en el control de las sensaciones. Para comprender esto hay que volver a insistir en la cibersexualidad, que se desarrolla porque los sentidos del hombre son transferidos a distancia. Casi el 80% de la producción microelectrónica está compuesta de captores, de sensores o de teledetectores. Por medio de éstos ha sido posible escuchar a distancia gracias a la radio y al micrófono; ver a distancia gracias a la cámara y a la televisión; tocar a distancia, por una parte, con el guante teletacto que permite tocar y sentir la presión de la mano del otro a miles de kilómetros y, por la otra, con el traje de datos -datasuit- que permite sentir el cuerpo del otro. El último captor que acaba de ser innovado es el captor olfativo. ¡Se puede oler a distancia! La última percepción que no es transferible es el gusto. No se puede beber un buen vino a distancia. En alguna parte se produce un desgarro, una brecha para hacer salir las sensaciones del cuerpo...

¿Cómo podemos emplear bien este tiempo, que destroza las relaciones de pareja y de vecindad, con el fin de construir una vida digna a pesar de todo?

Recuperar la lengua. Reencontramos aquí la frase de Esopo: '"La peor de las cosas es la lengua y la mejor es la lengua." Esta paradoja está en el corazón de la revolución de la información. Recuperar la lengua quiere decir charlar juntos. La información mediática nos lo impide, puede comprobarse en los suburbios. ¿Por qué la violencia? Porque ya no se habla... Para volver al diálogo hay que abandonar cierto tipo de actividades. No me pongo como ejemplo, porque creo que, en este momento, hay otros muchos, pero yo no tengo ni coche, ni fax, ya no veo la televisión y casi ya no escucho la radio. Lo cual quiere decir que leo de nuevo. Cuando se priva uno de la lectura y de la escritura, se priva uno de la palabra y, por tanto, de los demás. La primera manera de amarse es la palabra. Esta necesidad social está amenazada por las tecnologías de la información...

Pero las nuevas tecnologías evitan desplazarse para habitar. En la domótica no se usa el telemando sólo con las cadenas de televisión, sino con la luz, la temperatura, las persianas, etc. Ya no hay que caminar hacia la ventana para abrirla, basta usar un mando a distancia. Se da, pues, una especie de referencia al cuerpo de un minusválido en vez de a uno en pleno uso de sus facultades. El hombre capacitado superequipado de la domótica, el que habita la bome automation, es el equivalente del inválido equipado. Participé en una exposición para minusválidos, en La Villette, que se llamaba "el hombre reparado". Me sorprendió ver que esos hombres en sillas de ruedas estaban escandalizados ante las teletecnologías. He sido testigo de reacciones de estupefacción frente al hecho de que los capacitados utilizasen técnicas destinadas a los inválidos que sufren, por ejemplo, por no poder desplazarse a abrir una ventana.

Hoy en día, la pantalla de la televigilancia tiende a reemplazar a la ventana. Una pantalla de videovigilancia puede reemplazar una ventana sin horadar un muro. En los aviones hipersónicos, las ventanillas serán reemplazadas por videos. Los pilotos verán el paisaje a través del video, y además lo que ocurre en el mundo exterior. Antiguamente, cuando se quería saber el tiempo que hacía, se miraba por la ventana y se veía si hacía bueno o no. Hoy, se enciende la televisión y aparece la información del tiempo. Pero, para ir más lejos, en 1995, se inventó el portal virtual gracias a las teletecnologías junto a la ventana virtual -la pantalla de televigilancia---, se ha inventado lo que era impensable, ¡el portal virtual, la entrada virtual!

¿Puede ilustrar un ejemplo?

Un vestíbulo es una habitación semiprivada, semipública. Alguien toca y se le deja entrar o no. Es, pues, una habitación de transición casi virtual al lado del comedor, que es una estancia cálida donde se recibe a la gente. Con el traje de datos y el visiocasco, se pone a punto una especie de vestíbulo virtual llamado portal virtual. Si dos individuos están equipados con este material, pueden encontrarse a distancia por transmisión electromagnética. Concretamente, cuando suena el timbre y aparece un telellegado, hay que ponerse el traje de datos y entrar en esta habitación de llamada para ver, entender y tocar al visitante, todo esto por clon interpuesto. Se siente el cuerpo del otro en el vestíbulo propio sabiendo que se encuentra en Nueva York, por ejemplo. El otro, lógicamente, experimentará las mismas sensaciones. Es una especie de teletransporte a domicilio. La domótica, la inmótica -el inmueble domotizado- conducen no sólo a la desaparición de la ciudad, sino a la desaparición de la arquitectura en tanto que elemento estructural de relación con los demás. La llegada de este clon no tiene nada que ver con la llegada de un hombre o una mujer a su casa. Además, se puede zapear.. Estas imágenes, para un urbanista como yo, son catastróficas desde el punto de vista político y de relación con los demás.

En su época, Pascal hizo la guerra a la perspectiva en la pintura. La acusaba de desviar el interés de la mirada por el objeto divino. ¿No sería usted, por casualidad, un defensor de la perspectiva del espacio local?

Lo repito: no hay ganancia sin pérdida. Nuestra sociedad está llegando a una conclusión, Ya no hay ateísmo verdadero. A causa de dos siglos de revolución industrial y científica, la eliminación del dios de la trascendencia y del monoteísmo ha conducido a la puesta en órbita de un dios-máquina, de un deus ex machina. Dios-máquina de la información, después de haber sido dios-máquina de la energía atómica. No podemos hacer como si fuéramos no creyentes. De ahora en adelante, tendremos que escoger un credo. 0 bien creemos en la tecnociencia --convirtiéndonos entonces en partisanos del integrismo técnico-, o bien creemos en el dios de la trascendencia. Pretender ser ateo es una ilusión. Los ateos, hoy en día, son, en realidad, los devotos del dios-máquina. Al lado de los integrismos místicos y de los dramas que provocan, está el drama del integrismo técnico ligado al deus ex machina. En cuanto a la perspectiva -la del quattrocento-, es una manera de organizar la visión del mundo.

¿Qué podemos hacer para no desaparecer en esta vorágine?

Primero, recuperar la lengua. La salvación nos llegará por la escritura y por el lenguaje. Si reestructuramos la lengua podremos resistir. Si no, corremos el riesgo de perder la lengua y la escritura. Después, recuperar al otro para no perderlo, es decir, rechazar el divorcio. Si nuestras sociedades continúan encaminándose hacia una individualidad solitaria, a través de la pareja separada y la familia monoparental, no habrá resistencia posible. Así pues, recuperar la lengua, volver a hablarse y recuperar al otro, volver a emparejarse y no desemparejarse. Hoy en día, se intercambian gestos, pero cada vez menos palabras. La mujer y el hombre que trabajan hacen gestos, hacen el amor... pero en cuanto a hablar juntos, es el "silencio de los corderos". En fin, hay que reencontrar el mundo. Hay que dejar de fantasear sobre el más allá del mundo, de la Tierra, del hombre. El más allá de la Tierra es la conquista espacial, el "nos vamos hacia las estrellas"...

Hay que dejar de fantasear también sobre el más allá del hombre con la robótica. Gran cantidad de libros hablan de la superación del hombre por la inteligencia artificial y por las tecnologías de asistencia, como si Frankenstein apareciese de nuevo. No hay más allá del hombre. En este plano, el hombre es terminal, es la culminación de las maravillas de Dios, como dijo Hildegarda de Bingen. El hombre no es el centro del mundo, es el fin del mundo. No existe hombre mejorable. No existe eugenismo en la especie humana. El fantasma del más allá de la Tierra es eliminarla; el fantasma del otro es eliminarlo en beneficio del ángel-máquina.

¿Qué son los drones?

Los drones son aviones teledirigidos que espían el territorio enemigo. Se lanzan equipados con receptores, radares, video, termografía... y vigilan el campo de batalla contrario.

Durante toda la guerra del Líbano hubo scouts -nombre dado a los drones por Israel- que medían dos metros y que sobrevolaban Beirut para tratar de localizar a Arafat. Estaban provistos de videografia y termografia, lo que les permitía percibir el calor del automóvil de Arafat para tenerlo localizado constantemente. Al final de la guerra del Golfo, cuarenta soldados iraquíes que estaban aislados en el desierto vieron llegar un drone que se puso a girar en torno a ellos. Salieron de sus trincheras y se rindieron al avión. ¡Es la imagen del fin del hombre de guerra! Rendirse a una cámara volante es una imagen aterradora. Cuando vieron llegar al drone, los soldados iraquíes tiraron sus armas porque sabían que la extremadamente sofisticada artillería de los americanos los fulminaría. Ya que el ojo les vigilaba había que rendirse al mismo. Estas imágenes ilustran el progreso actual de los drones. Los últimos serán nanotecnológicos, tendrán el tamaño de una avispa (Errist Jünger escribió Las abejas de vidrio). El trabajo sobre los drones conduce a la miniaturización de microcámaras que tendrán el tamaño de un insecto y que serán enviados a pulular por encima del adversario. Desde ahora, el ojo de Dios está por doquier: la televigilancia, no la de las ciudades, sino la del campo de batalla.

A escala mundial se está preparando una nueva forma de guerra que podría ser la puesta en escena de la primera guerra mundial verdadera, porque quiero recordar que la segunda guerra mundial no ha sido realmente mundial, no más que la primera. Con las nuevas tecnologías, la posibilidad de legislar, de formalizar una guerra mundial y de oponerse a la misma por la defensa adquiere el carácter de probable. Es una tendencia. Todo ello puede deshacerse en el caos y podríamos asistir a una Yugoslavia mundial. Los Estados Unidos están amenazados de guerra civil y de desintegración. Francia y Europa también. No hay más que ver el Reino Unido o los suburbios en Francia. Así pues, es posible que todo esto conduzca a una guerra civil mundial, a un caos, a una stasis de los estados-naciones ante los problemas económicos, la huelga de masas y la imposibilidad de regular los problemas sociales.

¿Desaparece la equivalencia al mismo tiempo?

Sí, y la velocidad de circulación ha suplantado al dinero. La producción procedente de esta moneda de tres dimensiones ha sido eliminada en beneficio de la pura especulación, es decir, de un puro juego electrónico. El movimiento de desmaterializacion, que ya hemos analizado con respecto a la ciudad y al prójimo, se reproduce en la moneda. Estamos en la misma lógica, en la estética de la desaparición, de la producción y de su referente monetario. Se ha rebasado el límite de velocidad del intercambio con el programa Trading de las bolsas, que ya no son más que una. Wall Street, Londres, Francfort: y Tokio no son más que una sola bolsa. No puedo sino rebelarme ante este paso al límite absoluto.

 

Paul VIRILIO. El cibermundo, la política de lo peor. Madrid. Cátedra. 1.997

Trad. Philippe Petit