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página de filosofía de jesús ángel martín

apuntes sobre estética


 

Osacar WILDE

 

Fragmentos sobre la belleza

Para mí, la belleza es la maravilla de las maravillas. Sólo los superficiales no juzgan por las apariencias. El verdadero misterio del mundo es lo visible, no lo invisible.

Son los escogidos aquellos para quienes las cosas bellas sólo significan belleza.

La belleza, como la sabiduría, ama al adorador solitario.

El sentido de todas las cosas bellas creadas reside tanto, por lo menos, en el alma del que la contempla, como en el alma que la produjo. Sí, más bien es el espectador quien presta a la cosa bella sus mil sentidos, y la hace maravillosa para nosotros, colocándola en una nueva relación con la época, de tal modo, que se convierte en una porción esencial de nuestra vida, y en un símbolo de aquello que deseamos o, acaso, de aquello que, deseándolo, tememos nos sea concedido.

Revelar el arte, escondiendo al artista: tal es el fin del arte.

Es el espectador, y no la vida, lo que realmente el arte refleja.

En asuntos de poca importancia, el estilo, y no la sinceridad, es lo esencial. En asuntos de gran importancia, el estilo, y no la sinceridad, es lo esencial.

Nada tan peligroso como ser demasiado moderno. Corre uno el riesgo de quedarse súbitamente anticuado.

El valor de una idea no tiene nada que ver con la sinceridad del hombre que la expresa.

El hombre es menos él mismo cuando habla en su propia persona. Dadle una máscara, y os dirá la verdad.

Si un hombre trata la vida artísticamente, su cerebro es su corazón.

Ningún artista reconoce modelo alguno fuera de su propia naturaleza.

El crítico es aquel que puede traducir en un nuevo modo o una materia distinta su impresión de las cosas bellas.

Donde no hay exageración no hay amor, y donde no hay amor no hay comprensión.

Parecer discreto vale tanto como entender una cosa, y es mucho más fácil.

Aunque la indignación pueda hacer un gran poeta, el mal carácter hace siempre un pobre crítico.

La obra de arte debe dominar al espectador, y no el espectador a la obra de arte.

Diversidad de opinión sobre una obra de arte, prueba que la obra es nueva, compleja y vital.

Cuando los críticos están desacordes, el artista está de acuerdo consigo mismo.

Hay dos mundos. Uno de ellos existe sin que se hable nunca de él: se le llama el mundo real, porque no es preciso hablar de él para verlo. El otro es el mundo del arte: de éste es preciso hablar, pues de otro modo no existiría.

Si no se habla de una cosa, resulta como no acaecida. Sólo la expresión da realidad a las cosas.

Muchos son los que obran bien, pero contadísimos los que hablan bien; lo que demuestra que hablar es mucho más difícil que hacer, y, desde luego, mucho más hermoso.

El arte no expresa otra cosa que a sí mismo. Tiene una vida independiente, lo mismo que el pensamiento, y se desenvuelve siguiendo líneas propias. No es forzosamente realista en una edad de realismo, ni espiritualista en una época de fe. Así, lejos de ser la creación de su tiempo, está frecuentemente en directa oposición con él, y la única historia que nos conserva es la historia de su propio desarrollo.

La naturaleza no es una gran madre que nos haya engendrado. Antes bien, es nuestra propia creación. En nuestro cerebro es donde despertó a la vida. Las cosas son porque las vemos, y lo que vemos y cómo lo vemos depende de las artes que nos han influenciado. Mirar una cosa es muy distinto de verla. El hombre no ve las cosas hasta que ve su belleza.

Como método, el realismo es un completo fracaso, y las dos cosas que debe evitar todo artista son la modernidad de forma y la modernidad de asunto.

LA esfera del arte y la esfera de la moral son absolutamente distintas e independientes.

El fin del arte no es la verdad pura, sino la belleza compleja.

En arte no existen verdades absolutas. Una verdad en arte es aquello cuyo contrario es igualmente verdad.

Mentir bellamente es un arte. Decir la verdad es obrar según la naturaleza.

Es mejor ser hermoso que ser bueno; pero es mejor ser bueno que ser feo.