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PRONTUARIO DE VOLTAIRE

Se trata de una selección de textos de distintas obras de Voltaire realizada por un gran admirador, el inigualable Sabater. Yo he resumido esta selección con aquellos fragmentos que me han resultado más sugerentes. Están clasificados por temas ordenados alfabéticamente. Las obras de las que proceden son el diccionario de filosofía, el tratado sobre las costumbres, las memorias, ménanges y Le sottisier; sin embargo no he conservado el origen concreto de cada cita ya que el fin que persigue esta recopilación no es erudito, sino entretener al lector con algunas de las agudezas de Voltaire.

AMOR PROPIO

Se distinguió enseguida a los hombres en dos clases: la primera, hombres divinos que sacrifican su amor propio al bien público; la segunda, los miserables que no se aman más que a sí mismos. Todo el mundo quiso y quiere ser aún de la primera clase, aunque todo el mundo pertenezca en el fondo de su corazón a la segunda; y los hombres mas relajados y más abandonados a sus propios deseos gritaron más alto que los demás que había que inmolarse al bien público.

CAÍDA

La caída del hombre degenerado es el fundamento de la teología de casi todas las naciones antiguas. La inclinación natural del hombre a quejarse del presente y a elogiar el pasado ha hecho imaginar en todas partes una especie de edad de oro a la que sucedieron siglos de hierro.

CAMBIOS

Lo que debe hacerse notar respecto a Egipto, como respecto a todas las demás naciones, es que nunca tuvieron opiniones constantes, lo mismo que nunca tuvieron leyes permanentemente uniformes, pese al apego que sienten los hombres por los usos antiguos. Lo único que hay de inmutable es la geometría; todo lo demás deviene continua variación.

CÓDIGO

Detesto el despotismo, pero hace falta subordinación y justicia. Este es mi código.

CONSENTIMIENTO UNIVERSAL

Se ha dicho que el consentimiento de todos los hombres es una prueba de la verdad. ¡Vaya prueba! Todos los pueblos han creído en la magia, en la astrología, en los oráculos, en las influencias de la luna. Hubiera debido decirse, como mucho, que el consentimiento de todos los sabios era, no una prueba, sino una especie de probabilidad. Y aún así ¡vaya probabilidad! ¿Acaso todos los sabios no creían antes de Copérnico que la tierra estaba inmóvil en el centro del universo?

CONSENTIMIENTO UNIVERSAL

Se ha dicho que el consentimiento de todos los hombres es una prueba de la verdad. ¡Vaya prueba! Todos los pueblos han creído en la magia, en la astrología, en los oráculos, en las influencias de la luna. Hubiera debido decirse, como mucho, que el consentimiento de todos los sabios era, no una prueba, sino una especie de probabilidad. Y aún así ¡vaya probabilidad! ¿Acaso todos los sabios no creían antes de Copérnico que la tierra estaba inmóvil en el centro del universo?

CORREGIRSE

Hay que seguir corrigiéndose aunque tenga uno ochenta años. No me gustan los viejos que dicen: ya tengo esa costumbre. ¡Pues bueno, viejo chalado, cámbiala por otra, rehace tus versos, si los has escrito y tu mal humor si lo tienes! Combatamos contra nosotros mismos hasta el último momento.

DEBILIDAD

Sólo los débiles cometen crímenes: los poderosos y los felices no tienen necesidad de ello.

DEMOSTRACIÓN

Me asombra que, entre tantas demostraciones alambicadas de la existencia de Dios, a nadie se le haya ocurrido aportar el placer como prueba. Pues, físicamente hablando, el placer es divino, y sostengo que cualquier hombre que bebe un buen vino de Tokay, que abraza a una mujer bonita, que, en una palabra, tiene sensaciones agradables, debe reconocer un ser supremo y bienhechor; por eso los antiguos convirtieron en dioses todas sus pasiones; pero como todas las pasiones nos han sido dadas para nuestro bienestar, sostengo que prueban la unidad de un Dios puesto que prueban la unidad de un designio.

DESDICHAS

Somos desdichados por lo que nos falta pero no felices por las cosas que tenemos: dormir, etcétera, no le hace a uno feliz; pero no dormir es insoportable.

DESTINO

Átomos atormentados sobre este montón de barro, que la muerte devora y con el que juega la suerte, pero átomos pensantes, átomos cuyos ojos, guiados por el pensamiento, han medido los cielos.

DISPUTAS FILOSÓFICAS

Casi ninguna de estas cuestiones metafísicas influye en la conducta de la vida: sucede con estas disputas como con los vanos discursos que se tienen en la mesa: cada uno olvida después de cenar lo que ha dicho y se va a donde le llaman su gusto y su interés.

DUDA

La duda no es un estado demasiado agradable, pero la certeza es un estado ridículo.

ENTRETENIMIENTOS

Ya que es al entretenimiento adonde debe siempre volverse, pues sin ese punto la existencia no sería más que una carga. Eso es lo que hace que los naipes ocupen el ocio de la pretendida buena sociedad desde un extremo de Europa hasta el otro, y también lo que hace que se vendan tantas novelas. No se puede permanecer seriamente consigo mismo. Si la naturaleza no nos hubiese hecho un poco frívolos, seríamos muy desdichados. Gracias a que somos frívolos la mayoría de la gente no se ahorca.

ESCOLÁSTICA

Los estudios de los escolásticos eran entonces y han seguido siendo casi hasta nuestros días sistemas de absurdos tales que si los oyésemos atribuir a los pueblos de la Taprobana creeríamos que se les calumnia. Se trataba de «si Dios pudo producir la naturaleza universal de las cosas y conservarla sin que hubiera cosas; de si Dios puede estar en un predicado, si puede comunicar la facultad de crear, hacer que lo hecho no haya sido hecho, convertir una mujer en doncella; si cada persona divina puede tomar la naturaleza que quiera; si Dios puede ser escarabajo o calabaza; si el padre produjo a su hijo por el intelecto o por la voluntad, o por la esencia, o por el atributo, naturalmente o libremente». Y a los doctores que resolvían estas cuestiones se les llamaba el gran-de, el sutil, el angélico, el irrefutable, el solemne, el iluminado, el universal, el profundo.

ESPÍRITU DE LOS TIEMPOS

Mi objetivo es siempre observar el espíritu de los tiempos: es él quien dirige los grandes acontecimientos del mundo.

ESTILO

Por favor, que se vea bien claro lo que queréis decir; demasiado ingenio perjudica a veces la claridad. Si me atreviese a daros un consejo, sería el de intentar ser sencillo, urdir vuestra obra de una manera muy natural, muy clara, que no cueste ninguna atención al espíritu del lector. Moderad vuestro ingenio, pintad verídicamente y vuestra obra resultará encantadora.

EXTREMOS

Al venir al mundo uno llora y los demás se alegran, es necesario morir riendo y que los demás lloren.

FANATISMO

La única arma que existe contra este monstruo es la razón. La única manera de impedir a los hombres ser absurdos y malvados es ilustrarles. Para hacer execrable el fanatismo no hay más que pintarlo. Sólo los enemigos del género humano pueden decir: «Ilustráis demasiado a los hombres, insistís demasiado en escribir la historia de sus errores».

FELICIDAD

Buscamos la felicidad pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo confusa-mente que tienen una.

FELICIDAD (2)

La felicidad es una palabra abstracta, compuesta de unas cuantas ideas de placer.

FINITUD

El hombre no puede tener más que cierto número de dientes, de cabellos y de ideas; llega un momento en el que pierde necesariamente sus dientes, sus cabellos y sus ideas.

FORTALEZA

Me gusta apasionadamente decir verdades que otros no se atreven a decir y efectuar deberes que otros no se atreven a efectuar. Mi alma se ha fortificado a medida que mi pobre cuerpo se debilita.

GINEBRA

El único placer de la vida en Ginebra es que allí cada cual puede morir como le dé la gana. Hay mucha gente decente que ni siquiera llama al cura.

GOBERNANTES

Bajamos los ojos y nos anulamos ante el prodigioso mérito de los que gobiernan: en cuanto nos acercamos a ellos, quedamos asombrados de su mediocridad. Puede verse que los asuntos de este mundo son un juego que todo el mundo juega más o menos igual. Vemos que Richelieu y Jiménez (Cisneros) eran hombres de lo más corriente.

GOBIERNO

Preguntémonos ahora qué vale más: que nuestra patria sea un estado monárquico o un estado republicano. Hace cuatro mil años que se le da vueltas a esta cuestión. Pedidles la solución a los ricos y resulta que todos prefieren la aristocracia; interrogad al pueblo y desea la democracia: sólo los reyes prefieren la realeza. ¿Cómo puede ser entonces que casi toda la tierra esté gobernada por monarcas? Preguntádselo a los ratones que propusieron colgarle un cascabel al gato. Pero en verdad la verdadera razón es, como se ha dicho, que los hombres son muy raramente dignos de gobernarse a sí mismos.

GUERRA

¿Qué me importan a mí y qué se hace de la humanidad, la beneficencia, la modestia, la templanza, la dulzura, la sabiduría, la piedad, cuando media libra de plomo disparada desde seiscientos pasos me destroza el cuerpo, y me muero a los veinte años entre tormentos inexpresables, rodeado por otros cinco o seis mil moribundos, mientras mis ojos, que se abren por última vez, contemplan la ciudad en la que he nacido destruida por el acero y por el fuego, y los últimos sonidos que llegan a mis oídos son los gritos de la mujeres y de los niños expirando bajo las ruinas, todo ello por los pretendidos intereses de un hombre al que no conocemos?

HISTORIA

La historia de los grandes acontecimientos de este mundo es poco más que la historia de sus crímenes. No hay siglo que la ambición de los seglares y de los eclesiásticos no haya llenado de horrores.

IGLESIA DE ROMA

Habéis debido observar que en todas las disputas que han animado a los cristianos unos contra otros desde el nacimiento de la Iglesia, Roma se ha decidido siempre por la opinión que sometía más al espíritu humano y que aniquilaba mejor la facultad de razonar: no hablo aquí más que de los hechos históricos; dejo aparte la inspiración de la Iglesia y su infalibilidad, que no son competencia de la historia.

IGUALDAD

Cada hombre, en el fondo de su corazón, tiene derecho a creerse enteramente igual a los demás hombres; de ello no se desprende que el cocine-ro de un cardenal deba ordenar a su amo que le haga la cena; pero el cocinero puede decir: «Soy hombre como mi amo; he nacido llorando como él; él morirá como yo entre las mismas angustias y las mismas ceremonias. Los dos tenemos las mismas funciones animales. Si los turcos se apoderan de Roma, y entonces yo me convierto en cardenal y mi amo en cocinero, lo tomaré a mi servicio». Todo este discurso es razonable y justo; pero, en tanto el Gran Turco no se apodere de Roma, el cocinero deberá cumplir su deber o resultará pervertida toda la sociedad humana.

ILUSIONES

Estamos amasados con ilusiones, pero con una fortuna honrada y una mujer más honrada todavía, que os ame con todo su corazón, se puede ser todo lo feliz que permite la frágil naturaleza humana.

IMÁN

La mayoría de los hombres son como la piedra de imán, tienen un lado que repele y otro que atrae.

INDULGENCIAS

El papa León x pretextó una guerra contra los turcos e hizo vender en todos los estados de la cristiandad lo que se llamaron indulgencias, es decir la liberación de las penas del purgatorio, sea para uno mismo, sea para parientes y amigos. Una ven-ta pública semejante revela el espíritu de aquel tiempo: nadie se sorprendió. Se establecieron por todas partes oficinas de indulgencias: eran tramitadas como si fuesen derechos de aduana. La mayor parte de esos mostradores se instalaban en las tabernas. El predicador, el concesionario, el distribuidor, todo el mundo ganaba con el negocio. El papa concedió a su hermana una parte del dinero que le correspondía y siguió sin murmurar nadie. Los predicadores vociferaban desde el púlpito que «aun-que alguien hubiese violado a la Santísima Virgen podría verse absuelto si compraba indulgencias»; y el pueblo escuchaba semejantes palabras con devoción.

INFORTUNIO

Este mundo, teatro del orgullo y del error, está lleno de desdichados que hablan de felicidad.

INGENIO

Aún no hay suficiente ingenio. Es preciso que llegue el día en que tengamos el suficiente para no componer ya más libros.

INQUISICIÓN

Pero no fue hasta después de la conquista de Granada cuando desplegó en toda España esa fuerza y ese rigor que nunca habían tenido los tribunales ordinarios. Es preciso pensar por tanto que el genio de los españoles tuviese algo de más austero y más implacable que el del resto de las otras naciones. Puede verse en las crueldades deliberadas con las que inundaron muy poco después el nuevo mundo. Pero puede verse sobre todo aquí por los excesos de atrocidad que pusieron en el ejercicio de una jurisdicción que los italianos, sus inventores, manejaron con mucha mayor suavidad. Los papas habían erigido esos tribunales por política; los inquisidores españoles les añadieron la barbarie. (...) La desconfianza se apoderó de todos los espíritus; ya no hubo ni amigos ni sociedad: el hermano temía a su hermano, el padre a su hijo. Por eso el silencio ha llegado a formar parte del carácter de una nación nacida con toda la vivacidad que da un clima cálido y fértil. Los más hábiles se apresuraron a ser los esbirros de la Inquisición bajo el nombre de «familiares», prefiriendo ser satélites que ajusticia-dos. Hay que atribuir también a este tribunal esa pro-funda ignorancia de la sana filosofía en la que permanecen hundidas las escuelas de España, mientras que Alemania, Inglaterra, Francia y hasta Italia han descubierto tantas verdades y han ampliado la esfera de nuestros conocimientos. Nunca la naturaleza humana se ha envilecido tanto como cuando la ignorancia supersticiosa se ha visto armada de poder.

LENGUAS

Aprender varias lenguas es asunto de uno o dos años; ser elocuente en la propia lleva la mitad de la vida.

LETRAS

La mayor desgracia del hombre de letras no es quizá ser objeto de la envidia de sus colegas, o víctima de los contubernios, o despreciado por los poderosos de este mundo; lo peor es ser juzgado por ton-tos. Los tontos llegan a veces muy lejos, sobre todo cuando el fanatismo se une a la inepcia y la inepcia al espíritu de venganza…

LIBERTAD DE CONCIENCIA

Los países en que hay libertad de conciencia se ven libres de un gran azote: no hay hipócritas…y que en tanto se respeten las leyes, el estómago y la conciencia deben tener libertad plena. Llegará el día en que así sea, pero yo moriré con el dolor de no haber visto esos tiempos felices.

LUJO

Se declama contra el lujo desde hace dos mil años, en verso y en prosa, y siempre ha gustado.

MAL

Hay, pues, infinitamente menos mal sobre la tierra de lo que se dice y de lo que se cree. Hay aún demasiado, sin duda: se ven desdichas y crímenes horribles; pero el placer de quejarse y de exagerar es tan grande que al menor arañazo grita uno que la tierra chorrea sangre. Si os engañan una vez, pensareis que todos los hombres son perjuros. Un espíritu melancólico que ha sufrido una injusticia ve el universo poblado de condenados, igual que un joven voluptuoso mientras cena con su dama, al salir de la ópera, no logra imaginar que haya infortunados.

MÉTODO

No hay que empeñarse en discutir con las personas cabezotas: la contradicción les irrita siempre en lugar de ilustrarles... Nunca la disputa ha convencido a nadie; se puede guiar a los hombres haciéndoles pensar por sí mismos, pareciendo dudar con ellos, conduciéndoles, como de la mano, sin que se den cuenta.

MODERNIDAD

Que eche de menos quien lo desee el buen tiempo pasado,

y la edad de oro y el reino de Astrea,

y los felices días de Saturno y de Rea,

y el jardín de nuestros primeros padres;

Yo doy gracias a la sabia Naturaleza

que por mi bien me hizo nacer en esta edad,

tan censurada por nuestros pobres doctores,

pues este tiempo profano se acomoda a mis gustos.

Amo el lujo y hasta la holganza,

todos los placeres, las artes de todo tipo,

la limpieza, el buen gusto, los adornos...

MOROS

Los moros sometieron toda España y los españoles no han logrado más que hostigar a los moros. Han cruzado el Mar Atlántico y han conquistado un nuevo mundo pero siguen sin poder vengarse a cinco leguas de sus costas. Los moros, mal armados, indisciplinados, esclavos bajo un gobierno detestable, no han podido ser subyugados por los cristianos. La verdadera razón estriba en que los cristianos se han desgarrado siempre mutuamente. ¿Cómo los españoles iban a poder pasar a África con grandes ejércitos para domar a los musulmanes cuando debían combatir a Francia? ¿O aunque estuvieran unidos con Francia, si los ingleses les tomaban Gibraltar y Menorca?

MUJER

Un hombre tiene siempre razón cuando admite que se equivoca frente a una mujer.

MUJER

Las mujeres se parecen a las veletas: sólo se fijan cuando se enmohecen

ORGULLO

La tolerancia es tan necesaria en política como en"„ religión; sólo el orgullo es intolerante. Es él quien , rebela los espíritus, queriéndolos forzar a pensar como nosotros; es el origen secreto de todas las divisiones.

PARTIDOS

… Se ha dicho mil veces que la autoridad quiere siempre crecer y el pueblo siempre quejarse; que no se debe ceder a todas sus representaciones ni rechazarlas todas; que es necesario un freno tanto para la autoridad como para la libertad; que se debe mantener la balanza igualada. Pero ¿dónde está el punto de apoyo? ¿Quién lo fijará? Tal sería la obra maestra de la razón y la imparcialidad.

PASIONES

Las pasiones son al gusto lo que el hambre canina al apetito.

PATRIA

Una patria es un compuesto de varias familias; y, lo mismo que se sostiene habitualmente a la familia por amor propio, mientras no se tenga algún interés contrario, sostiene uno por el mismo amor propio su ciudad o su aldea, lo que llamamos nuestra patria. Cuanto más grande se va haciendo esa patria menos se la ama, pues el amor repartido se debilita. Es imposible amar tiernamente a una familia tan numerosa que apenas se la conoce. El que arde con la ambición de ser edil, tribuno, pretor, cónsul, dictador, grita que ama a su patria y no se ama más que a sí mismo. Cada cual quiere estar seguro de poder dormir en su casa sin que otro hombre se arrogue el derecho de mandarle a dormir a otra parte; cada cual quiere estar seguro de su fortuna y de su vida. Como todos formamos así los mismos deseos, resulta que el interés particular se convierte en interés general: hacemos votos por la república cuando en realidad cada cual se los dedica a sí mismo.

PLACER

El placer da lo que la sabiduría promete.

PREJUICIOS

¿Qué hay que concluir finalmente de mis largas razones? Que los prejuicios son la razón de los tontos; no merece la pena hacerse la guerra por ellos: la verdad nos llega del cielo, el error de la tierra.

PROTESTANTES

Me parece que la religión protestante no ha sido inventada ni por Lutero ni por Zwinglio. Me pare-ce que se aproxima más a su fuente que la religión romana, ya que no adopta más que lo que se encuentra expresamente en el Evangelio de los cristianos, mientras que los de Roma han cargado el culto de ceremonias y de dogmas nuevos. No hay más que abrir los ojos para ver que el legislador de los cristianos no instituyó fiestas, no ordenó que se adorase a las imágenes ni a los huesos de los muertos, no vendió indulgencias, no recibió diezmos, no confirió prebendas, no tuvo ninguna dignidad temporal, no estableció una Inquisición para sostener sus leyes, no mantuvo su autoridad por la fuerza de los verdugos. Los protestantes reprueban todas estas novedades escandalosas y funestas; se someten en todas partes a los magistrados, mien-tras que la iglesia romana lucha desde hace ocho-cientos años contra los magistrados. Aunque los protestantes se equivocan como los otros en el principio, cometen menos errores en las consecuencias; y, puesto que tenemos que tratar con los hombres, prefiero tratar con los que se equivocan menos.

PUEBLO

Tenéis mucha razón en rechazar todas las ideas populares. Nunca los sabios han pensado como el pueblo.

PUEBLO

…no es al peón al que hay quE instruir sino al buen burgués, al habitante de las ciudades y esa empresa ya es lo bastante difícil y lo bastante grande. Cierto que Confucio dijo quema había conocido personas incapaces para las ciencias pero a nadie incapaz de virtud; de modo que se debe predicar la virtud al pueblo bajo, pero no debe perder su tiempo examinando si la razón la tenía Nestorio o Cirilo, Eusebio o Atanasio, Jansenio o Molina, Zvvinglio o Ecolampadio... Soy de la opinión de quienes quieren hacer buenos labradores de los niños expósitos, en lugar de convertirlos en teólogos; por lo demás, haría falta todo un libro para profundizar en esta cuestión y yo apenas tengo tiempo, querido amigo, para escribiros una cartita.

RELIGIÓN

Concluyo que todo hombre sensato, todo hombre de bien, debe tener horror de la secta cristiana. Sólo debe adoptar el gran nombre de teísta, el cual no es suficientemente reverenciado. El único Evangelio que debe leer es el gran libro de la naturaleza, escrito por la mano de Dios y que lleva su sello. La única religión que debe profesar es la de adorar a Dios y ser una persona decente. Es tan imposible que esta religión pura y eterna produzca males como que el fanatismo cristiano deje de producirlos.

REPOSO

¿Qué hacer entonces, señora? Cultivar su campo y su viña, pasearse por las alamedas que uno mismo ha plantado, estar bien alojado, bien amueblado, tener buenos vehículos, comer muy bien, leer buenos libros, vivir entre gente decente el día a día, no pensar en la muerte ni en las maldades de los vivos. Los necios sirven a los reyes, los sabios gozan de un reposo precioso.

REPÚBLICA

Nunca ha habido gobierno perfecto porque los hombres tienen pasiones; si no tuviesen pasiones, no necesitarían gobierno. El más tolerable de todos es sin duda el republicano, porque es el que aproxima más a los hombres a su igualdad natural. Todo padre de familia debe ser el amo en su casa y no en la de su vecino. Dado que una sociedad se compone de varias casas y de varios terrenos que les son anejos, es contradictorio que un solo hombre sea el dueño de todas esas casas y esos terrenos; y está muy puesto en razón que cada uno de los amos tenga su voz por el bien de la sociedad.

SABIOS

…Nuestra miserable especie está constituida de tal modo que los que marchan por el camino trillado arrojan siempre piedras a quienes enseñan un camino nuevo.

SENTIDO COMÚN

Me pedís, amigo mío, armas contra los tontos. Vuestro sentido común debería bastaros.

TEOLOGÍA

La teología me divierte: la locura del espíritu humano se muestra allí en toda su plenitud.

TESTAMENTO

Testamento de un cura. «Lego a mi vicario, al que quiero de todo corazón, la suma... la suma... la Summa de Santo Tomás».

TIRANÍA

Temo que en este mundo estemos reducidos a ser yunque o martillo; ¡dichoso quien escapa a esta alternativa!

TOLERANCIA

¿Entonces, qué? ¿Le va a ser permitido a cada ciudadano no creer más que a su razón, y pensar lo que esa razón ilustrada o equivocada le dicte? Así debe ser, en tanto no altere el orden: pues no depende del hombre creer o no creer, pero depende de él respetar los usos de su patria.

TRAGEDIA

La tierra es un vasto teatro donde la misma tragedia se representa bajo nombres diferentes.

ÚTIL

Para nuestra vana curiosidad aún queda mucho por descubrir; pero si nos atenemos a lo útil, ya se ha descubierto demasiado.

VINO

En invierno el diablo me mece mucho más que en otras estaciones. No he encontrado otro exorcismo para eso que beber; bebo mucho, es decir casi un cuarto de litro en cada comida, y os aconsejo hacer otro tanto: pero es imprescindible que el vino sea excelente.

VIRTUD

¿Qué es pues la virtud, amigo mío? Es hacer el bien: háznoslo y con eso basta. Entonces ya no hace falta que nos expliques tus motivos.

VIRTUD

La virtud entre los hombres es un comercio de beneficios; el que no toma parte en ese comercio no cuenta. Si tal santo estuviese en el mundo, sin duda haría el bien; pero mientras no esté, el mundo tendrá razón en no darle el nombre de virtuoso: será bueno para sí mismo, pero no para nosotros.

VIRTUD

La virtud y el vicio, el bien y el mal morales, son pues en todos los países lo que es provechoso o dañino para la sociedad; y en todos los lugares y en todas las épocas al que más se sacrifique a lo público se le llamará el más virtuoso. Parece pues que las buenas acciones no son otra cosa que aquellas de las que obtenemos provecho y los crímenes las acciones que nos son contrarias. La virtud es el hábito de hacer las cosas que agradan a los hombres y el vicio la costumbre de hacer las cosas que les desagradan.