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página de filosofía de jesús ángel martín

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Oscar WILDE

 

Pensamientos

Un hombre que no piensa en sí mismo, no piensa en nada.

Mientras más estudia uno la vida y la literatura, más profundamente advierte que detrás de todo lo que es hermoso está siempre el individuo, y que no es el momento el que hace al hombre, sino el hombre quien hace la época.

El desarrollo de la raza depende del desarrollo del individuo, y dondequiera que la cultura de sí mismo ha dejado de ser el ideal, el nivel intelectual baja instantáneamente y a menudo acaba por desaparecer.

El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o una nación.

Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas.

Las mujeres aman con los oídos; los hombres con los ojos; si es que, realmente, aman...

Con un fondo apropiado las mujeres pueden permitirse todo.

Las mujeres viven por y para sus emociones. No tienen la menor filosofía de la vida.

Nunca debe uno fiarse de una mujer que le dice a uno su verdadera edad. Una mujer capaz de decir eso, es capaz de decirlo todo.

Las lágrimas son el refugio de las mujeres feas, pero la ruina de las bonitas.

El único medio que tiene una mujer de reformar a un hombre es fastidiarle de tal modo que le haga perder todo posible interés en la vida.

Las mujeres, como observó un francés sutil, nos sugieren el deseo de hacer obras maestras y nos impiden siempre el llevarlas a cabo.

Las mujeres son cuadros; los hombres problemas. Si queréis saber realmente lo que piensa una mujer -cosa siempre peligrosa- miradla y no la escuchéis.

Entre hombre y mujer no hay amistad posible. Hay pasión, hostilidad, adoración, amor, pero no amistad.

El amor, y no la filosofía alemana, es la verdadera explicación de este mundo, cualquiera que pueda ser la del próximo.

El misterio del amor es más profundo que el misterio de la muerte.

Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.

Los que aman sólo una vez en su vida son realmente los superficiales. Lo que llaman constancia y fidelidad, podría llamarse letargia de la costumbre o falta de imaginación.

Los hombres siempre se empeñan en ser el primer amor de una mujer. Tal es su tosca vanidad. Las mujeres tienen un instinto más sutil de las cosas. Prefieren ser la última novela de un hombre.

La única diferencia entre un capricho y una pasión para toda la vida, es que el capricho dura un poco más.

Sí, el amor está muy bien, a su modo, pero la amistad es una cosa mucho más alta. Realmente, nada hay en el mundo más noble y raro que una amistad verdadera.

Todo el mundo es capaz de simpatizar con las penalidades de un amigo, pero para simpatizar con los éxitos de un amigo se requiere una delicadísima naturaleza.

Los dolores superficiales y los amores superficiales duran largo tiempo. Los grandes amores y los grandes dolores, su propia plenitud los destruye.

En este mundo sólo hay dos tragedias. Una, el no conseguir lo que se desea; la otra, el conseguirlo. Esta segunda es, con mucho, la peor; esta es una verdadera tragedia.

Sólo los sentidos pueden curar el alma, lo mismo que sólo el alma puede curar los sentidos.

Se puede resistir a todo, menos a la tentación.

El único medio de librarse de una tentación es ceder a ella. Resistid, y vuestra alma enfermará de deseo por aquello que le ha sido vedado.

Una idea que no sea peligrosa es completamente indigna de ser llamada idea.

No son los perfectos, sino los imperfectos, quienes están necesitados de amor.

El deber es lo que esperamos hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.

La única ventaja de jugar con fuego es que aprende uno a no quemarse.

La desobediencia, a los ojos de todo el que haya leído la historia, es la virtud original del hombre. Por medio de la desobediencia se ha abierto camino el progreso; por medio de la desobediencia y la rebeldía.

Tener capacidad para una pasión, y no llevarla a cabo, es mutilarse y limitarse voluntariamente.

Un mapa del mundo que no incluya la Utopía, no merece una sola ojeada, pues deja fuera el único país en que la Humanidad está constantemente desembarcando. Y en cuanto la Humanidad desembarca allí, mira en torno, y viendo una comarca mejor, hace rumbo hacia ella. El Progreso es la realización de las utopías.

El que un hombre muera por una causa, no significa que ésta sea verdadera.

No hacer absolutamente nada, es el empeño más difícil que hay en el mundo, el más difícil y el más intelectual. Para Platón, con su pasión por la sabiduría, era la forma más noble de la energía. Para Aristóteles, con su pasión por el conocimiento, era también la forma más noble de la energía. Y a esto fue a lo que la pasión por la santidad llevó al santo y al místico de los tiempos medioevales.

El cinismo es simplemente el arte de ver las cosas como son en lugar de verlas como deberían ser.

Un hombre que predica moral es por regla general un hipócrita, y una mujer que predica moral, es invariablemente, fea.

Vivir es la cosa más rara del mundo. La mayoría de la gente no hace más que existir.

Los sistemas que fracasan son aquellos que se basan sobre la permanencia de la naturaleza humana y no sobre su crecimiento y desarrollo.

Hay tres clases de déspotas. Hay el déspota que tiraniza el alma; el déspota que tiraniza el cuerpo; el déspota que tiraniza a la vez el cuerpo y el alma. Al primero se le llama príncipe. Al segundo se le llama papa. Al tercero se le llama pueblo.

No hay más que una clase de la sociedad que piense más en el dinero que el rico, y es el pobre. El pobre no puede pensar en otra cosa. Esta es la desgracia de ser pobre.

La cosa más trágica de toda la Revolución Francesa no es que María Antonieta fuese decapitada por ser reina, sino que los aldeanos famélicos de la Vendée fueran a morir voluntariamente por la causa odiosa del feudalismo.

En la guerra, el fuerte hace esclavo al débil, y en la paz, el rico hace esclavo al pobre.

Es una vergüenza que haya una ley para los hombres y otra para las mujeres. No debería de haber ninguna ley para nadie.

La única cosa que sabemos de la naturaleza humana es que cambia.

Convertirse en espectador de la propia vida es escapar a los sufrimientos de la vida.

El egoísmo no consiste en vivir como a uno le parece, sino en exigir que los demás vivan como uno; y el altruismo es dejar que los demás vivan como mejor les acomode, sin meterse uno en sus vidas.

Vivimos en una época en que sólo lo superfluo es necesario.

Siempre hay algo ridículo en las emociones de las personas que ha dejado uno de querer.

Una sonrisa continua es mucho más cansada que un ceño perpetuo. La una arrastra todas las posibilidades, el otro sugiere un sinfín de ellas.

Cada éxito nos trae un enemigo. Para ser popular es preciso ser mediocre.

El público es de una tolerancia maravillosa; todo lo perdona, menos el genio.

Hoy día todo el mundo es inteligente. No puede uno ir a ninguna parte sin encontrar personas inteligentes. Esto ha llegado a constituir una verdadera calamidad pública.

La gente enseña para disimular su ignorancia, lo mismo que sonríen para ocultar sus lágrimas.

La sociedad perdona con frecuencia al criminal, pero nunca al soñador.

Al vulgo le es muy fácil simpatizar con el sufrimiento. Pero ¡qué difícil te es simpatizar con el pensamiento!

Los jóvenes quieren ser fieles, y no lo son; los viejos quieren ser infieles, y no pueden.

Los viejos, se creen todo; los hombres, dudan de todo; los jóvenes, lo saben todo.

Sólo hay una cosa en el mundo peor que el que hablen de uno, y es que no hablen de uno.

Londres está lleno de nieblas y de gente seria. Si son las nieblas las que producen la gente seria o si es la gente seria la que produce las nieblas, es cosa que no he podido averiguar.

La vulgaridad no es otra cosa que la manera que tienen de conducirse los demás.