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página de filosofía de jesús ángel martín

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NIETZSCHE, Friedrich

Aforismos

 

 

1) Todo lo que es profundo ama la máscara.

2) Peligro del lenguaje para la libertad del espíritu. Cada palabra es un prejuicio.

3) Yo desconfío de todos los sistemáticos y me aparto de su camino. La voluntad de sistema es una falta de honestidad.

7) La capacidad de alegría se atrofia cuando uno quiere ser igual que los otros.

8) Incluso la mujer más dulce tiene un sabor amargo.

10) Cuando se eclipsa el talento de una persona se hacen más visibles sus cualidades morales: y no siempre son estrellas lo que así se hace visible.

11) La venganza del inferior contra el superior tiende siempre a lo más extremo, a la aniquilación: únicamente así puede eliminar el contragolpe.

18) No son pocos los que no encuentran su corazón hasta que no han perdido - su cabeza.

19) A una persona desgraciada que quiere consuelo es preciso, o bien mostrarle que todas las personas son desgraciadas: lo cual constituye una reparación de su honor, por cuanto su desgracia no la coloca por debajo de] nivel de los demás: como había creído. 0 bien mostrarle que su desgracia le otorga una distinción entre los demás.

22) Original. - Lo que distingue a una auténtica cabeza original no es ser la primera en ver algo nuevo, sino el ver como nuevas las cosas viejas, conocidas de antiguo, vistas por todo el mundo y no tenidas en cuenta por nadie. El primer descubridor es por lo general aquel fantoche tan habitual y tan desangelado - el azar.

27) Causa y efecto. - Antes del efecto se cree en causas diferentes que después de él.

28) Un corazón valiente y alegre necesita de vez en cuando un poco de peligro, de lo contrario el mundo se le hace insoportable.

30) «Educación superior» y gran número -son cosas que de antemano se contradicen. Toda educación superior pertenece sólo a la excepción: hay que ser privilegiado para tener derecho a un privilegio tan alto. Ninguna de las cosas grandes, ninguna de las cosas bellas puede ser jamás bien común: pulchrum est paucorum hominum.

32) Exceso de trabajo, curiosidad y simpatía -nuestros vicios modernos.

34) Kant, una cabeza fina, un alma pedante.

37) ...Bienaventurados los olvidadizos: pues ellos «digerirán» incluso sus estupideces.

38) Querer ser amado. -La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.

40) Alguien que piense con libertad recorre anticipadamente la evolución de generaciones enteras.

51) Se paga caro el llegar al poder: el poder vuelve estúpidas a las personas...

52) Mujeres en estado de odio. - En estado de odio las mujeres son más peligrosas que los hombres; primero de todo, porque no son frenadas en SUS sentimientos hostiles, una vez excitados, por ninguna consideración de equidad y dejan crecer tranquilamente su odio hasta las últimas consecuencias; y luego, porque tienen práctica en eso de encontrar puntos débiles (que todo ser humano, todo partido tiene) y en hurgar allí dentro; para lo cual les presta magníficos servicios su entendimiento, afilado como un puñal (mientras que los hombres, a la vista de las heridas, se contienen y a menudo se vuelven magnánimos y conciliadores).

57) Las mujeres que sienten un amor especial por sus hijos son casi siempre vanidosas y engreídas. Las que no les conceden mucha importancia tienen casi siempre razón, pero dan a entender que de semejante padre no cabía aguardar un hijo mejor: en ello se muestra su vanidad.

59) Estamos en la época de las masas: éstas se prosternan ante todo lo masivo. Y eso ocurre también en los asuntos políticos.

61) Sólo se es fecundo al precio de ser rico en antítesis.

62) A todo el mundo le gusta usar palabras injuriosas, pero nunca ha creído nadie que a él se le aplique con razón una sola de ellas.

65) ¿De qué sentimos anhelo a la vista de la belleza? De ser bellos: nos figuramos que a eso ha de ir ligada mucha felicidad. - Pero esto es un error.

66) ¡La doctrina de la igualdad!... Pero si no existe veneno más venenoso que ése: pues esa doctrina parece ser predicada por la justicia misma, mientras que es el final de la justicia... «Igualdad para los iguales, desigualdad para los desiguales» - ese sería el verdadero discurso de la justicia: y, lo que de ahí se sigue, «no igualar jamás a los desiguales».

70) Contra el apocamiento. - El mejor medio de acudir en ayuda de gente muy apocada y de tranquilizarla consiste en elogiarla con decisión.

72) Amistad y matrimonio. -El mejor amigo obtendrá probablemente la mejor esposa, pues el buen matrimonio se basa en el talento para la amistad.

73) La espiritualización de la sensualidad se llama amor

75) Gratitud. –A un alma delicada la agobia el saber que alguien está obligado a gratitud con ella; a un alma grosera, el saber que ella está obligada a gratitud con alguien.

97) No nos estimamos ya bastante cuando nos comunicamos. Nuestras vivencias auténticas no son en modo alguno charlatanas. No podrían comunicarse si quisieran. Es que les falta la palabra. También ocurre que hemos dejado ya muy atrás las cosas para expresar las cuales tenemos palabras. Hay en todo hablar una pizca de desprecio. El lenguaje, parece, ha sido inventado sólo para decir lo ordinario, mediano, comunicable. Con el lenguaje se vulgariza ya el que habla. - De una moral para sordomudos y otros filósofos.

99) Hay que apartar de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos. «Bueno» deja de ser bueno cuando nuestro vecino toma esa palabra en su boca. ¡Y cómo podría existir un «bien común»! La expresión se contradice a sí misma: lo que puede ser común tiene siempre poco valor.

105) No quedar adherido a nadie: aunque sea la persona más amada - toda persona es una cárcel y, también, un rincón.

108) Las promesas de la ciencia. -La ciencia moderna tiene como meta: el menor dolor posible, la vida más larga posible - es decir, una especie de eterna bienaventuranza, ciertamente muy modesta en comparación con la prometida por las religiones.

112) El intelecto y la moral. - Para poder mantener las promesas hechas es preciso tener buena memoria. Para poder sentir compasión es preciso tener gran capacidad de imaginación. Tan estrechamente ligada está la moral a la bondad del intelecto.

129) Nada es bello, sólo el ser humano es bello: sobre esta ingenuidad descansa toda estética, ella es su primera verdad. Añadamos enseguida su segunda verdad: nada es feo, excepto el ser humano que degenera - con esto queda delimitado el reino del juicio estético.

131) La inactividad de los «activos». No conocen la razón por la que trabajan, pierden, sin sentido, su vita: les falta la actividad superior, la individual, piensan como funcionarios, como comerciantes, pero son inactivos en cuanto seres humanos únicos.

135) Criterio cotidiano. - Nos equivocaremos pocas veces si atribuimos las acciones extremas a la vanidad; las mediocres, al hábito, y las mezquinas, al miedo.

136) Suponiendo que queramos alabar, constituye un sutil y a la vez aristocrático dominio de nosotros mismos el alabar únicamente cuando no estamos de acuerdo: de lo contrario nos alabaríamos, en efecto, a nosotros mismos, lo cual va contra el buen gusto. Desde luego es ése un autodominio que ofrece una ocasión y un motivo magníficos para que se nos malentienda constantemente.

137) El supremo instinto de la pulcritud sitúa a su poseedor en el aislamiento más prodigioso y peligroso, como si fuese un santo: pues la santidad es cabalmente eso - la espiritualización suprema del instinto de pulcritud.

138) Para que haya arte, para que haya algún hacer y contemplar estéticos, resulta indispensable una condición fisiológica previa: la embriaguez.

139) El amor prolongado es posible -aun siendo un amor feliz- porque no es fácil poseer a un ser humano hasta el final, conquistarlo hasta el final - siempre se abren fondos nuevos, cuartos traseros del alma nuevos, aún no descubiertos, y también hacia ellos alarga sus manos la infinita ansia posesiva del amor. - Pero el amor finaliza tan pronto como sentimos un ser como limitado.

El conflicto entre la pasión larga y la corta surge cuando el uno cree poseer al otro hasta el final y el otro aún no lo cree - entonces el primero se aparta, se sustrae, y excita más aún, por su lejanifa, al otro a buscar valores nuevos - a menudo esto termina con la decisión de preferir matarlo a dejar que otro entre en posesión de él. - Por fortuna las cosas no tienen alma¡ de lo contrario veríamos constantemente ese conflicto: y la Naturaleza, si hubiese amado realmente al hombre infinito, hace tiempo que lo habría devorado por amor -aunque sólo fuera para no dejar que, por ejemplo, se convirtiera en presa de un dios.

140) Utilidad de la denigración. - No son pocas las personas que, para mantener su propia estima y una cierta capacidad de acción, necesitan completamente rebajar y denigrar en su imaginación a todos sus conocidos. Puesto que todos nosotros sacamos ventaja de esa capacidad, hemos de aprobar, por las buenas o por las malas, su instrumento necesario: la envidia y la denigración.

141) La virtud más aristocrática. -En la primera era de la humanidad superior se considera como la virtud más aristocrática la valentía; en la segunda, la justicia; en la tercera, la moderación; en la cuarta, la sabiduría. ¿En qué era vivimos nosotros? ¿En cuál vives tú?

151) Corrupción no culpable. - En todas las instituciones en las que no penetra el aire cortante de la crítica pública crece como los hongos una corrupción no culpable (es decir, por ejemplo, en los cuerpos y organismos universitarios).

153) ...Y a la postre, siempre ocurre igual: las cosas grandes están reservadas a los grandes, los abismos, a los profundos, las delicadezas y escalofríos, a los sutiles y, dicho con brevedad, las cosas raras, a los raros.

157) Paz doméstica y paz del alma. -Nuestro estado de ánimo habitual depende del estado de ánimo en que sepamos mantener a quienes nos rodean.

160) Cloacas del alma. -También el alma ha de tener determinadas cloacas propias por las que deja fluir sus inmundicias: para tal fin sirven personas, circunstancias, estamentos, o la patria, o el mundo, o por fin -para los muy presumidos (estoy refiriéndome a nuestros queridos «pesimistas» modernos)- el buen Dios.

163) Independencia. -La independencia (llamada, en su dosis más débil, «libertad de pensamiento») es la forma de renuncia que el ansioso de poder acaba por aceptar - él, que ha estado buscando largo tiempo algo que poder dominar y que no ha encontrado nada, excepto a sí mismo.

165) Los turistas. - Estúpidos y sudorosos, suben la montaña como animales¡ alguien se olvidó de decirles que por el camino hay buenas vistas.

174) Valor de los estados de agobio. - Las personas que viven bajo una presión interna se inclinan a los excesos - también a los del pensamiento. La crueldad es a menudo el signo de una insatisfacción interior que anhela un narcótico; y también lo es una cierta desconsideración cruel del pensamiento.

178) No tratar nunca con quien no sabe oír, sino que se pone por delante a sí mismo y sus ocurrencias, creyendo así guiar la conversación. Es la señal de un gran egoísta, por muy dotado que esté. Asimismo es egoísta, sólo que más cortés, quien se obliga a prestar atención.

187) Lo grande de los antiguos es su tendencia universal, sus ojos y su estima para todas las cosas, su escaso acento nacional (griegos y romanos).

188) Nos resultan muy dolorosos y nos hieren profundamente el corazón los signos de desconsiderada superioridad por parte de personas amigas o ligadas a nosotros por gratitud.

189) Peligro en la belleza. -Esta mujeres bella e inteligente: ¡ay, cuánto más inteligente habría llegado a ser si no fuera bella!

190) Duros de corazón por vanidad. - De igual modo que la justicia es con mucha frecuencia el manto que tapa la debilidad, así los hombres que piensan con equidad, pero que son débiles, recurren por ambición al disimulo y se comportan de un modo claramente injusto y duro - para no dar impresión de fortaleza.

193) Cruel ocurrencia del amor. - Todo gran amor lleva consigo el cruel pensamiento de dar muerte al objeto del amor, para que así quede ese objeto sustraído, de una vez por todas, al abominable juego del cambio: pues al amor la mudanza lo horroriza más aún que la aniquilación.

194) El Diógenes moderno. - Antes de buscar al hombre es menester haber encontrado la linterna. - ¿Tendrá que ser la linterna del cínico?

195) La igualdad hace disminuir la felicidad del individuo, pero abre la vía para la ausencia de dolor de todos. Al final de la meta estaría ciertamente la ausencia de dolor, pero también la ausencia de felicidad.

209) Los acontecimientos y pensamientos más grandes -y los pensamientos más grandes son los acontecimientos más grandes- son los que más se tarda en comprender: las generaciones contemporáneas de ellos no tienen la vivencia de tales acontecimientos - viven al margen de ellos. Ocurre aquí algo parecido a lo que ocurre en el reino de los astros. La luz de los astros más lejanos es la que más tarda en llegar a los hombres; y antes de que haya llegado, el hombre niega que allí - existan astros. «¿Cuántos siglos necesita un espíritu para ser comprendido?» - eso es también un criterio, con él se crean también una jerarquía y una etiqueta adecuadas: para el espíritu y para el astro.

226) Para vivir solo es preciso ser un animal o un dios - dice Aristóteles. Falta el tercer caso: hay que ser ambas cosas - un filósofo.

247) Finura de la vergüenza. - Las personas no se avergüenzan de pensar cosas sucias, pero sí cuando se imaginan que se las cree capaces de tener esos pensamientos sucios.

248) Límites de nuestro sentido del oído. - Sólo oímos las preguntas para las que estamos en condiciones de encontrar respuesta.

255) Señal del hombre no científico: considera verdadera una opinión cuando ésta lo halaga y él queda bien al ser iluminado por ella.

257) El camino hacia la felicidad. - Un sabio preguntó a un necio cuál era el camino hacia la felicidad. El necio respondió sin dilación, como alguien al que se le preguntase por el camino hacia la ciudad más próxima: «¡Admírate a ti mismo y vive en la calle!». «Alto», gritó el sabio, «exiges demasiado, ¡basta con admirarse a sí mismo!» El necio replicó: «¿Pero cómo es posible admirarse continuamente a sí mismo sin estar continuamente despreciando?».

263) Al volver a verse. - Cuando viejos amigos vuelven a verse tras larga separación ocurre a menudo que se fingen interesados ante la mención de cosas que se han vuelto enteramente indiferentes para ellos: y a veces ambos lo notan, pero no se atreven a levantar el velo - por una triste duda. Surgen así diálogos como en el reino de los muertos.

275) Los parientes de un suicida. - Los parientes de un suicida le toman a mal que no haya permanecido en vida por consideración a la reputación de ellos.

283) Quien no se atreve a fiarse del entendimiento intenta hacerlo sospechoso. Los hombres de sentimiento.

284) Un filósofo: es alguien que constantemente vive, ve, oye, sospecha, espera, sueña cosas extraordinarias; alguien al que sus propios pensamientos lo golpean como desde fuera, como desde arriba y desde abajo, constituyendo su especie peculiar de acontecimientos y rayos; acaso él mismo sea una tempestad que camina grávida de nuevos rayos¡ un hombre fatal, rodeado siempre de truenos y gruñidos y aullidos y acontecimientos inquietantes. Un filósofo: ay, un ser que con frecuencia huye de sí mismo, que con frecuencia tiene miedo de sí - pero que es demasiado curioso para no «volver a sí» una y otra vez. ..

287) El profundo respeto a la vejez y a la tradición -el derecho entero se basa en ese doble respeto-, la fe y el prejuicio favorables para con los antepasados y desfavorables para con los venideros son típicos de la moral de los poderosos; y cuando, a la inversa, los hombres de las «ideas modernas» creen de modo casi instintivo en el «progreso» y en «el futuro» y tienen cada vez menos respeto a la vejez, eso delata ya suficientemente la procedencia no aristocrática de esas «ideas».

289) El arte de disculparse. - Cuando alguien nos pide disculpas tiene que hacerlo muy bien: de lo contrario, fácilmente nos parece que los culpables somos nosotros y experimentamos un sentimiento desagradable.

290) El estado genial de una persona es aquel en que, con respecto a una y la misma cosa, se encuentra simultáneamente en estado de amor y en estado de burla.

294) El amor y el respeto. - El amor desea, el temor evita. A eso se debe la imposibilidad de que alguien sea amado y respetado a la vez por la misma persona, al menos en el mismo espacio de tiempo.

296) Mala memoria. - La ventaja de la mala memoria es que disfrutamos varias veces por primera vez de las mismas cosas buenas.

298) De la escuela de guerra de la vida. - Lo que no me mata me hace más fuerte.

299) Tener razón en los dos sexos. - Si a una mujer se le concede que tiene razón, no podrá renunciar a colocar todavía su calcañar, en son de triunfo, sobre la cerviz del sometido - la mujer necesita saborear la victoria; mientras que, en un caso semejante, el varón suele avergonzarse frente al otro varón de tener razón. A cambio, el varón está habituado a vencer, en tanto que la mujer vive una excepción cuando vence.

301) Nunca se piensa tanto en una amiga o en una amante como cuando la amistad o el amorío están en sus últimos momentos. ,

308) Dostoievski, el único psicólogo, dicho sea de paso, del que yo he tenido algo que aprender.

311) Signos de aristocracia: no pensar nunca en rebajar nuestros deberes a deberes de todo el mundo; no querer ceder, no querer compartir la propia responsabilidad; contar nuestros privilegios propios y su ejercicio entre nuestros deberes.

316) Procurarse las ventajas de un difunto - nadie se preocupa de nosotros, ni en favor ni en contra. Imaginarse separado de la humanidad, desaprender los deseos de todo género: ¡y aplicar a la contemplación todo el exceso de fuerza! ¡Ser el espectador invisible!

332) El peligro en la admiración. -La admiración de una cualidad o arte puede ser tan fuerte que nos retraiga de aspirar a su posesión.

336) No he conocido personas que inspiren tanto respeto como los filósofos griegos.

337) La posesión posee. - Sólo hasta cierto grado hace la posesión más independiente y libre al ser humano; un peldaño más allá - y la posesión se convierte en señor, y el poseedor, en esclavo: que, como tal, ha de sacrificarle a aquélla su tiempo, su reflexión, y en adelante se siente obligado a ciertas compañías, clavado a un determinado lugar, incorporado a un determinado Estado; todo ello, tal vez, en contra de la necesidad más íntima y esencial que él siente.

341) Los sentimientos y su procedencia de los juicios. -«¡Confía en tu sentimiento!» Pero los sentimientos no son una realidad última, originaria, tras ellos hay juicios y valoraciones que hemos heredado en forma de sentimientos (simpatías, antipatías). La inspiración que procede del sentimiento es la nieta de un juicio - ¡a menudo de un juicio falso! ¡Y en todo caso, no de nuestro juicio! Confiar en nuestro sentimiento - eso significa obedecer a nuestro abuelo y a nuestra abuela más que a los dioses que hay en nosotros: nuestra razón y nuestra experiencia.

349) ... Todo error, en todos los sentidos de la palabra, es consecuencia de una degeneración de los instintos, de una disgregación de la voluntad.

350) El tratamiento de «señor» muestra que a todos los seres humanos los halaga la sumisión y que ante todo quieren que se los tenga por orgullosos y dominadores.

354) Contra no Pocas defensas. - El modo más pérfido de causar daño a una causa es defenderla deliberadamente con malos argumentos.

355) La inclinación y la aversión son irracionales. -Una vez que la inclinación o la aversión han clavado bien sus dientes, resulta difícil librarse de ellas, como cuando una tortuga ha mordido un palo. El amor, el odio y la tortuga son estúpidos.

358) Llegamos a los pensamientos a través de las palabras que flotan a nuestro alrededor.

365) El exceso como remedio. - Podemos hacer que nuestras dotes vuelvan a resultarnos sabrosas venerando y disfrutando excesivamente durante largo tiempo las dotes contrarias. Usar el exceso como remedio es una de las estratagemas más sutiles de] arte de vivir.

366) Reír y sonreír. -Cuanto más alegre y libre va haciéndose el espíritu, tanto más pierde el ser humano la carcajada ruidosa; en cambio, le brota constantemente una sonrisa espiritual, señal de su asombro por las innumerables amenidades ocultas de la buena existencia.

369) En vez de desear que los otros nos conozcan tal como somos, deseamos que piensen de nosotros lo mejor posible; anhelamos, por tanto, que los otros se engañen con respecto a nosotros: es decir, no estamos orgullosos de nuestra unicidad.

371) Muy superficiales tenemos que ser para no volver a casa con remordimientos de conciencia tras haber estado con gente ordinaria.

372) Crítica de los animales. -Me temo que los animales consideran al hombre como un ser igual a ellos que ha perdido, de una manera sumamente peligrosa, el sano entendimiento animal - lo consideran como el animal que delira, que ríe, que llora, que es desgraciado.

381) No soporto la cercanía de los que escupen.

386) Los que más han amado hasta ahora al ser humano le han hecho siempre el máximo daño -han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.

396) En la realidad no ocurre nada que corresponda rigurosamente a la lógica.

397) Para ver entera una cosa es preciso que la persona tenga dos ojos, uno de amor y otro de odio.

403) A una persona alabada. - Mientras te alaben, cree siempre que aún no caminas por tu propia senda, sino por la de otro.

404) En la venganza y en el amor la mujer es más bárbara que el varón.

409) Bondad materna. - Unas madres necesitan hijos que sean felices, respetados; otras, hijos infelices, de lo contrario no puede manifestarse su bondad maternal.

411) Del país de los antropófagos. - En la soledad el solitario se devora a sí mismo; en la muchedumbre lo devoran los muchos. Elige, pues.

414) Tener mucha alegría. - La persona que tiene mucha alegría es necesariamente buena: pero tal vez no sea la más lista, aunque consigue precisamente aquello que la más lista trata de conseguir con toda su listeza.

440) Todo el mundo cree que puede decir algo cuando se habla del tiempo, de las enfermedades y del bien y el mal. Es la señal de la vulgaridad intelectual.

441) Si las mujeres se preocupasen tanto de la belleza de los varones, éstos acabarían siendo por lo general bellos y vanidosos - como lo son ahora por lo general las mujeres. El hecho de que el varón quiera bella a la mujer es un signo de su idealismo y, tal vez, de sus sentimientos superiores. El hecho de que las mujeres acepten también a los varones feos es un signo de su mayor entendimiento y de su buen sentido (también, acaso, de su falta de sentido estético): las mujeres se fijan más en la cosa, y eso quiere decir aquí: en la protección, el sostén; los varones se fijan más en la apariencia bella, en la transfiguración de la existencia, aunque con ello ésta se vuelva más penosa.

444) La vista de la humanidad ha sido hasta ahora demasiado corta para darse cuenta de que los hombres más poderosos han sido grandes comediantes.

451) El instinto de propiedad - continuación del instinto de nutrición y de caza. También el instinto de conocimiento es un instinto superior de propiedad.

469) De vez en cuando debemos mandar a dormir a nuestras virtudes.

470) El sueño de la virtud. - Cuando la virtud ha dormido se levanta más fresca.

478) Máscaras. - Hay mujeres que, por más que se busque en ellas, no tienen un interior, sino que son puras máscaras. Es digno de lástima el varón que se lía con tales criaturas casi espectrales, necesariamente insatisfactorias; mas son justo ellas las que tienen capacidad de excitar al máximo el deseo del varón: éste busca el alma de esas mujeres - y anda siempre buscándola.

479) El pesimismo moderno es expresión de la inutilidad del mundo moderno - no del mundo y de la existencia.

482) Valor político de la paternidad. - Si alguien no tiene hijos carece de pleno derecho a intervenir en las discusiones sobre las necesidades de un Estado concreto. Es preciso haber arriesgado en él, con los demás, lo que nos es más querido; eso es lo que nos vincula firmemente al Estado. Para participar de manera justa, natural, en todas las instituciones y en su modificación es preciso tener presente la felicidad de nuestros descendientes y por tanto es preciso, ante todo, tener descendientes. El desarrollo de la moral superior depende de que tengamos hijos; esto nos hace no-egoístas, o mejor dicho: amplía nuestro egoísmo en lo referente a su duración y lo hace perseguir con seriedad metas que van más allá de la duración de nuestra vida individual.

483) La enfermedad es un potente estimulante. Sólo que se necesita estar suficientemente sano para ella.

486) Poco valioso es lo que necesita ser probado.

487) Lo que se hace por amor acontece siempre más allá del bien y del mal.

492) Demasiado cerca. - Si vivimos demasiado cerca de una persona nos pasa como si manoseásemos una y otra vez con los dedos desnudos un buen grabado: un día tenemos en las manos un mal papel sucio y nada más. También el alma de una persona acaba desgastándose si se la toca continuamente; al menos acaba pareciéndonos así -ya nunca volvemos a ver su dibujo y belleza prístinos. - Siempre sufrimos pérdidas en el trato demasiado íntimo con mujeres y amigos; y a veces perdemos con ello la perla de nuestra propia vida.

496) El divertirse con pequeños pensamientos maliciosos le ahorra a la gente muchas grandes acciones malvadas.

504) Uno busca a alguien que le ayude a dar a luz sus pensamientos; otro, a alguien a quien poder ayudar: así es como surge una buena conversación.

505) Lo más comprensible de un lenguaje no es la palabra misma, sino el tono, la intensidad, la modulación, el tempo con que se dice una serie de palabras - en suma, la música que está detrás de las palabras, la pasión que está detrás de esa música, la persona que está detrás de esa pasión: todo aquello, por tanto, que no puede ser escrito. Por ello no tiene la menor importancia la escritura.

508) Fórmula de mi felicidad: un si, un no, una línea recta, una meta...

511) Inducir al prójimo a que se forme una buena opinión de nosotros y, a continuación, creer crédulamente en esa opinión: ¿quién iguala a las mujeres en esa obra de arte?

512) El amor a la vida es casi lo contrario del amor a la longitud de la vida. Todo amor piensa en el instante y en la eternidad - pero nunca en "a longitud".

514) Mejor mal acompañado que solo.

518) Contra los críticos de la brevedad. - Algo dicho con brevedad puede ser el fruto y cosecha de algo largamente pensado: pero el lector, que es un novato en este campo y aún no ha reflexionado sobre ello, ve en todo lo dicho con brevedad algo embrionario, no sin hacer una señal de censura al autor por haberle puesto en la mesa como comida también esas cosas no acabadas de crecer, inmaduras.

520) Madurez del adulto: significa haber reencontrado la seriedad que teníamos de niños al jugar.

521) Premisas de la edad de las máquinas. -La prensa, la máquina, el ferrocarril, el telégrafo son premisas de las cuales aún no se ha atrevido nadie a sacar las conclusiones que se sacarán dentro de mil años.

522) La mujer juega de manera mediocre cuando en el juego no intervienen el amor o el odio.

525) Poco a poco ha ido manifestándoseme qué es lo que ha sido hasta ahora toda gran filosofía: a saber, la autoconfesión de su autor y una especie de memoires no queridas y no advertidas; asimismo, que las intenciones morales (o inmorales) han constituido en toda filosofía el auténtico germen vital del que ha brotado siempre la planta entera.

529) Preferimos regalar a alguien todo nuestro corazón que todo nuestro dinero. - ¿Cómo es que ocurre eso? - Regalamos nuestro corazón y continuamos teniéndolo, pero el dinero ya no lo tenemos.

532) Los malos escritores, necesarios. - Siempre tendrá que haber malos escritores, pues corresponden al gusto de las edades no desarrolladas, inmaduras; éstas tienen sus necesidades, igual que las maduras. Si la vida humana fuese más larga, el número de los individuos maduros sería mayor o, al menos, igual que el de los inmaduros; pero, tal como están las cosas, casi todos mueren demasiado jóvenes, es decir, siempre hay muchos más intelectos no desarrollados, de mal gusto. Éstos anhelan además, con la gran vehemencia propia de su juventud, la satisfacción de sus necesidades e imponen a malos autores.

538) Corruptor. - El modo más seguro de corromper a un adolescente es incitarlo a estimar más a los que piensan igual que él que a los que piensan de manera diferente.

540) Una enfermedad masculina. - La ayuda más segura contra la enfermedad masculina del desprecio de sí mismo es ser amados por una mujer inteligente.

549) Toda filosofía esconde también una filosofía; toda opinión es también un escondite, toda palabra, también una máscara.

552) Vanidades que se cruzan. - Dos personas que se cruzan y cuya vanidad es igual de grande conservan luego una mala impresión recíproca, pues cada una de ellas estaba tan ocupada con la impresión que quería producir en la otra que ésta no le causó ninguna impresión; ambas acaban notando que sus esfuerzos estaban equivocados y se echan mutuamente la culpa de ello.

559) Los miopes son enamorados. - A veces bastan ya unas gafas mejores para curar a un enamorado; y quien tuviese fuerza de imaginación para imaginarse un rostro, una figura, veinte años más viejos, pasaría tal vez muy tranquilo por la vida.

560) Hay personas muy listas que opinan que, cerrando obstinadamente los ojos ante una cosa, ésta ya no existe en el mundo.

563) Algunos pueden decir y escribir lo que quieran - que siempre habrá en ello algo de buena música. Y en el caso de otros, algo de mala música. En los más falta toda música.

566) Las personas más espirituales, suponiendo que tengan el máximo coraje, son también las que viven las tragedias más dolorosas: pero esas personas honran la vida justo porque ésta les opone su máxima hostilidad.

571) ¡No olvidar! - Cuanto más nos elevemos, tanto más pequeños pareceremos a quienes son incapaces de volar.

588) Peligro en la voz. - Con una voz muy fuerte en la garganta difícilmente se estará en condiciones de pensar cosas sutiles.

591) Ahí hay un lector; no nota que estoy observándolo. Lo conozco hace tiempo - una cabeza inteligente; el ser leído por él no perjudica. - ¡pero si está completamente cambiado! ¿soy yo el que lo ha cambiado?